El arquitecto de su propio destino: Salvador Perezbusta

Por Oskar Mijangos


Hay cosas en la vida que no comprendemos cómo funcionan, sólo sabemos que lo hacen, y detrás de un espacio de sano esparcimiento tan importante como Puerto Cancún tuvimos a un hombre que el destino lo hizo llegar al paraíso del Caribe Mexicano y que actualmente está tras las bambalinas de Isla Dorada: el arquitecto Salvador Perezbusta, quien nos cuenta un poco de su vida, su trayectoria y su futuro.
 
Egresado de la máxima casa de estudios en el país, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Salvador se decantó por la arquitectura, algo que siempre estuvo en sus genes, pues como nos cuenta, tenía no sólo el gusto, sino la facilidad por el dibujo, emulando los trazos que de pequeño veía de su padre, de profesión arquitecto.

Dicha profesión la complementa con estudios en finanzas y administración, logrando una triada perfecta que le ha dado grandes frutos, que claro, se han cosechado con mucho esfuerzo y escalando y domando grandes retos en su vida.

La satisfacción de un trabajo bien hecho

Si bien nos puede impresionar el manejo de obras tan importantes y emblemáticas de nuestro Cancún como lo son Puerto Cancún e Isla Dorada, para Salvador, uno de los retos que más satisfacción le ha dado es Paseos Arcos Bosques Santa Fe en la Ciudad de México.

Este complejo es un conjunto que contempla un centro comercial, una zona habitacional, oficinas y un hotel, sin duda, un proyecto de gran nivel que no es para cualquiera, pues como Salvador recuerda, el dueño de dicho complejo al ofrecerle esta encomienda le cuestionó: “Estás seguro de aceptar el reto, en los últimos 6 meses, se han dado 4 despidos”, a lo que este intrépido arquitecto contestó un sí, sin ninguna pizca de duda.

Fue así, que tras un tiempo, el futuro lo recompenso con grandes proyectos, los cuales le hicieron llegar a Cancún, donde se desempeña actualmente y se permite disfrutar de este paraíso.

Los pilares de su vida

Bien sabemos que no todo en la vida es trabajo, y para Salvador está claro, combinando su vida laboral con sus pasatiempos como el ejercicio, la vida en el hogar y claro, disfrutando de su familia, su hijo Santiago y su mascota, una perrita tan amorosa como hiperactiva.

Es así que tiene claro los grandes pilares que rigen su vida: la familia, el trabajo y la honradez, y basado en ellos, tiene grandes planes para su futuro, pues si bien disfruta al máximo la confianza que depositan en él para manejar grandes proyectos con presupuestos inimaginables para muchos, tiene en mente innovar con una inmobiliaria propia, de la cual sin duda, tendremos noticias en el futuro.

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