¿En qué consiste el poliamor y en qué se diferencia de una relación abierta?

Tiene completamente perdidos a los mayores y confunde también a los que no lo son tanto. Zanjemos la gran pregunta: ¿qué es el poliamor? Realmente, la respuesta puede ser muy sencilla: lo mismo que una relación tradicional entre dos personas, solo que con más involucrados. Ahora viene la versión larga.

Una relación poliamorosa no es otra cosa que el vínculo afectivo, sexual y emocional que mantienen tres o más personas entre sí, con las mismas (o similares) condiciones comúnmente atribuidas a las parejas: compromiso entre ellos y durabilidad. La peculiaridad es que todo esto se produce de forma simultánea entre más de dos personas.

“Ahora vivimos relaciones no monogámicas. En la poliamoría las personas optan por la anarquía relacional“, explica la psicóloga y sexóloga Miren Larrazabal. Las claves para su éxito no difieren demasiado de las de una pareja tradicional: buena comunicación, cumplir las normas que se acuerdan entre los integrantes, respeto y sinceridad total.

Diferencia entre el poliamor y una relación abierta

Romper con el modelo de amor romántico se ha impuesto como tarea en el siglo XXI. Están surgiendo diferentes alternativas que conviene no confundir con la esencia de la relación poliamorosa.

La más conocida probablemente sea la relación abierta, que no es lo mismo que una poliamorosa. La principal disidencia entre ambas es que la primera se basa en un compromiso afectivo y emocional solo entre dos personas, mientras que en el aspecto sexual se consiente la libertad de forma consciente.

Esto no sucede en el poliamor, ya que el lazo que une a sus integrantes es exclusivo entre ellos en todos los sentidos, podría decirse que tanto romántico como sexual. Cumplen con lo considerado comúnmente como fidelidad exclusiva.

Tampoco hay que confundir la relación abierta con la modalidad conocida como “swingers”, es decir, parejas que aceptan, de forma esporádica, intercambiarse con otras con intenciones sexuales.

El poliamor, un desafío

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Los retos a los que se enfrentan las personas que viven en este tipo de relaciones se basan en la creación de un vínculo sano y en el que cada una de las partes está segura del “contrato” que se ha pactado. Para lograrlo, lo más importante será conseguir una correcta comunicación. Aunque es cierto que no se trata de modelos que se adapten a todos, al igual que sucede con la propia monogamia. Cuando se habla de “contratos” no es una metáfora.

Los expertos señalan que lo mejor es sentarse frente a frente para analizar qué queremos, necesitamos y esperamos de esa relación poliamorosa. Después hay que establecer los requisitos, qué vínculos se establecerán con las otras personas implicadas, si habrá vínculos principales y secundarios, y dónde están los límites. Lo más importante es la confianza y si necesitas un profesional que te asesore, los hay.

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