Nuestras deudas

AGENCIAS > EXCELLENT


POR: MISS A. Marisol Aguilar García

Para que sigamos siendo mejores y muy felices el resto de nuestra vida:

¿TIENES DEUDAS? ¡PÁGALAS!

Por ahora, no me refiero a deudas económicas. (De eso, hablaré más adelante.)

Para hacer una reflexión que sea de alimento para el alma, es importante cuestionarnos:

¿Le debes a alguien

una disculpa?

¿Debes un agradecimiento?

¿Prometiste ayudar a alguien

y aún no lo has hecho?

¿Prometiste pasar tu

tiempo con alguien?

¿Debes alguna visita, una

charla o un café?

¿Quedaste en llamar a una persona para algún asunto en especial y aún no lo haces?

¿Has tenido en tus manos la posibilidad de hacer algún bien y te has negado?

¡Hoy es un excelente día para hacerlo!!

“Palabra de honor.” Es algo muy valioso, que muchos ofrecemos como respaldo, ante una promesa o diferentes circunstancias. Sin embargo, no siempre cumplimos, y en ese incumplimiento, perdemos credibilidad; en ocasiones, oportunidades y lo más grave, es cuando lastimamos a los demás. Hay daños que son irreversibles. Hay ocasiones en las que actuamos sin pensar bien en las consecuencias de nuestras acciones. O somos egoístas pensando únicamente en aquello que nos beneficia, sin buscar el bienestar del otro. Creo que no tendríamos que olvidar que cada persona es distinta, que cada uno sentimos y pensamos de diferente forma. Somos valiosos, únicos e irrepetibles. Nuestro cuerpo alberga un alma y cada uno, tendríamos que quitarnos “los zapatos” para entrar al alma del otro, porque es sagrada. Somos seres inteligentes, y podemos actuar pensando antes de hacer o decir cualquier cosa. Hay heridas que causamos o recibimos que dejan una huella dolorosa y que al no saber canalizar el dolor, puede desencadenarse una tempestad con graves consecuenciaExisten también otras deudas con nuestra sociedad, con nuestro entorno y con todo aquello que nos ha dado calidad en nuestras vidas. He leído distintas publicaciones en las que la gente se queja de la contaminación, la deforestación y muchas cosas más que dañan el ambiente y a sus habitantes. Pero también, he encontrado otras publicaciones que sí buscan generar un cambio, que no sólo proponen algo, sino que comparten lo que llevan a cabo. Muchos nos hemos quejado del calor; hemos compartido a través de redes sociales imágenes de los desastres que genera el calentamiento global, pero ¿cuántos hemos tomado realmente medidas para combatirlo? ¿Cuántos de mis lectores han donado tiempo y trabajo para reforestar, limpiar o hacer algo a beneficio de este planeta? El compartir una fotografía no ayudará a que este mundo deje de ir en decadencia. Hay tantas heridas que hemos provocado, de las que tal vez no estamos tan conscientes, pues las hemos causado en el día a día, en nuestra rutina, mirando alrededor y viendo que todos lo hacen. Así que por eso, es que no nos ha parecido tan mal lo que han dejado nuestros autos contaminantes, nuestras casas construidas en terrenos que han sido devastados, los aerosoles que nos han servido para perfumar o pintar, los cigarrillos que han calmado la ansiedad en muchos y otros factores contaminantes que hemos utilizado para vivir, causando muerte y destrucción a nuestro paso.

Es momento de empezar a pagar nuestra deuda con el planeta, revisando nuestras acciones, para poder reemplazar aquellas que causan un impacto negativo a nuestro medio ambiente. Si queremos que las cosas cambien, estamos a tiempo de curar las heridas, pero tenemos que trabajar y transformar nuestras costumbres. Por supuesto, no es una tarea sencilla, pero tampoco es imposible.

Nos hemos convertido en seres negociantes, pues sabemos lo que vale nuestro trabajo y buscamos una buena remuneración por ello. Hacemos compras, muchas veces aprovechando ofertas y buenos precios. Es lógico que busquemos lo que más nos conviene. Pero también hemos hecho malos negocios, cuando trabajamos más tiempo del que deberíamos, cuando no tenemos tiempo suficiente para el descanso y para disfrutar de las cosas que valen la pena. Hemos hecho malos negocios cuando hemos puesto nuestra felicidad y la de los demás en segundo plano, o bien, cuando todo lo material tiene en nuestra vida un peso mayor. Un pésimo negocio que muchos padres de familia hacen, es suplir el tiempo de calidad y atención a sus hijos, llenándolo con artículos de tecnología. Es una pena saber del cierre de jugueterías importantes y de espacios de recreación, porque los niños ya no juegan como antes. Cuántos problemas de obesidad y salud existen por esta causa. ¡Cuántas parejas se destruyen porque la prioridad ha sido otra! Hay cosas que no deberían ser negociables en nuestras vidas.

Hay familias que se fracturan porque alguien abusó de la confianza que se le dio. Creo que todos alguna vez, hemos vivido la tristeza y la decepción de haber confiado en alguien que nos falló, por no guardar un secreto, por no devolver un libro, un objeto o dinero que nos pidió prestado. Y no se trata de lo material, sino que duele saber que la confianza no fue valorada y correspondida. Hay cosas aún más dolorosas de las que muchos no pueden reponerse porque alguien no supo valorar el amor y la confianza, generando deudas impagables.

¡Paguemos nuestras deudas! Seguramente, todos tenemos muchas y algunas ya no las recordábamos.

Dedicado a quienes me han dejado hermosas e imborrables huellas; a cada una de las personas que me han permitido servirles. A cada uno de mis ex alumnos, a Ma.Jo., por dejarme compartir parte de esta historia y por abrirme también su corazón. A Alan, por esa energía que me inyectó y por lo mucho que lo extrañaré, a Pablo por su generosa invitación. Al coro Fe # Misionero, a las señoras: Vero, Norma, Caty y Cris, por tanto cariño; a Chela por ser ese soporte y tesoro. Dedicado también a Jorge, por las mariposas y luces de colores que me dejó compartir.