Nutrición y Covid-19: 10 nutrientes y consejos que debes incluir y seguir para prevenir sus secuelas

En los últimos meses que se convirtieron ya en años, hemos experimentado la situación más complicada a la que la mayoría de nosotros nos hemos enfrentado. Como profesionales de salud hemos tenido que adaptarnos a un nuevo escenario de juego en donde nuestros pacientes con COVID-19 cada vez eran más y no sabíamos cuál era la mejor manera de alimentarlos o tratarlos.

Hoy sabemos que está enfermedad en principio es inflamatoria y afecta a las personas con una o más enfermedades crónicas o a los adultos mayores, usualmente población en riesgo de desnutrición o con malos hábitos que los llevaron a padecer estas enfermedades crónicas en un principio. Empezando por esto ya podemos ver por qué es tan importante que la nutrición tome partido, aún más cuando en hospitalizaciones los pacientes tienen dificultades para alimentarse correctamente. 

La inflamación de la que hablamos no es como la que sentimos cuando tenemos colitis y se nos inflama el intestino, está inflamación es a nivel celular, es crónica y silenciosa, muchas veces llamada el “asesino silencioso”; misma que se presenta en las enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, artritis, enfermedades autoinmunes o neurológicas). El covid representa una inflamación excesiva hacia el cuerpo como respuesta protectora del sistema inmunológico, lo que nos puede llevar a lo que se conoce como estrés oxidativo, un proceso donde el ADN muta y se acelera el envejecimiento, fatiga crónica, dolor de cabeza etc. 

Aquí es donde entendemos que sea la cepa que sea el COVID no es parecido a una gripa y no es cualquier cosa aunque seamos asintomáticos, está enfermedad hace que se presenten daños en las paredes de los vasos sanguíneos, cambios en la microbiota intestinal que es donde está 70% del sistema inmune, cambios hormonales, en fin, deja muchísimas secuelas distintas por desnutrición e inflamación que podemos ir atendiendo con nutrientes específicos de los que hablaremos a continuación: 

1. Zinc: previene la replicación del virus, combinado con vitamina C disminuye duración y severidad de síntomas. Gluconato de zinc con cobre, excelente para la pérdida de cabello y recuperación de olfato. 

2. Selenio: ayuda al posible daño presentado en hígado y tiroides junto con vitamina C y E. 3. NAC: ayuda a evitar mucosidad en vías respiratorias, expectorante. 

4. CoQ10: produce energía directa en mitocondria, ayuda a subir niveles de HDL lo cual tiene efecto cardioprotector, tomando en forma de ubiquinol.

5. Cúrcuma: antiinflamatorio y anticoagulante (ojo tomando otros fármacos anticoagulantes) tomar con pimienta y en comidas con grasa. 

6. Vitamina C, E y polifenoles: aceite de oliva virgen extra, aguacate, verduras y frutas moradas, cacao, excelentes antioxidantes. 

7. Vitamina D3: tomar con K2, estimula el sistema inmune y disminuye la mortalidad por eventos cardiovasculares. Esto es lo máximo y con mayor evidencia. 

8. Melatonina y Omega 3: aunque muy distintos ambos apagan los marcadores inflamatorios. 9. Adaptógenos: sabemos que ayudan al cuerpo a adaptarse al estrés que genera el virus. 10. Glutation: lo mejor para el final, el antioxidante más potente del cuerpo. Siempre en forma liposomal para correcta absorción. 

Cabe mencionar que todos estos nutrientes dependiendo del caso de cada persona pueden obtenerse por alimentación o en un plan de suplementación personalizado con dosis específicas para cada quien, igual no es necesario tomarlos todos. 

Para finalizar les dejo algunos puntos a seguir para poder prevenir que la inflamación causada por el COVID sea demasiada y tengamos menos secuelas: 

1. Sanar el intestino: como mencioné antes gran parte de nuestro sistema inmune está aquí y si queremos que se defienda nuestro cuerpo bien del virus hay que tenerlo lo más sano posible. Incluir caldo de hueso, colágeno, probióticos (L. Casei, L. Gasser, L. Rhamnosus, B. Bifidum, B. Breve) 

2. Alimentos fermentados: estos son probióticos y prebióticos, buenísimos igual para el intestino. Keg 

3. Dieta antiinflamatoria: cero azúcar, evitar alcohol, alimentos altamente procesados con edulcorantes, colorantes, saborizantes, incluir comida que crezca de la tierra, al menos 40-50% de nuestra alimentación frutas y verduras. 

4. Rotación: no comer diario lo mismo, variar el color de frutas y verduras ya que su pigmento nos da diferentes tipos de antioxidantes. 

5. Manejo del estrés: el estrés es muy inflamatorio, buscar maneras de reducirlo o controlarlo. Un buen descanso por la noche es clave. 

Día con día seguimos aprendiendo acerca de este virus y todas sus implicaciones en nuestra salud, se puede decir que estamos aún “en pañales” pero sí mucho mejor que hace 2 años que apenas empezaba esto. Recuerden que lo mejor siempre es prevenir y en este caso eso se logra con un estilo de vida saludable, con alimentación balanceada, actividad física regular, control de estrés y descanso óptimo. Tratemos de tener a nuestro cuerpo preparado en cualquier momento, vacunense y cuidense mucho. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.