¡Te has dado cuenta!

¿TE HAS DADO CUENTA?
POR: PSIC. BLANCA NOGAMI 

Que a veces las mujeres somos malas entre nosotras y mostramos poca solidaridad. Esta actitud nos convierte en enemigas en vez de aliadas y se vuelve uno de los principales obstáculos para luchar contra el machismo del que tanto hablamos y decimos querer detener.

Aun nos es difícil aceptar que existe el machismo femenino. Pero seguro has oído la frase “Entre mujeres podemos despedazarnos, pero jamás nos haremos daño” frase recabada de una obra de teatro, la cual cobró gran popularidad por embonar en una cultura encaminada a la competencia desleal, la rivalidad y la desvalorización entre mujeres.

Yo admito nunca he podido entender muy bien esta frase, que quisieron decir con “podemos despedazarnos”, la palabra significa hacer pedazos algo violentamente o causar gran dolor en el alma, entonces podría llegar a interpretarlo con que mi condición de mujer ¿Me permite dañar a otra? y después la paradoja “pero jamás nos haremos daño” podría pensar que se refiere a un acto físico, porque a menos que fuéramos asesinas no despedazaríamos un cuerpo, pero ¿Acaso si un alma? Es un hecho que a diferencia de los hombres las mujeres no solemos resolver un conflicto a golpes que dejan muchas veces la situación arreglada en el momento y que además permite liberar la emoción que desató el conflicto entre ellos, y digo entre ellos porque entre diferentes géneros generalmente no se trataría de resolver un conflicto a nuestra usanza cultural, si no de someter y dominar y entonces pasaríamos a términos que tocaremos en otro momento de violencia hacia la mujer. Pero usando este comportamiento únicamente como un sistema resolutivo cultural, encontramos que nosotras las mujeres debemos seguir siendo unas “damas” y callar nuestras emociones, para después arrojarlas en algo socialmente permitido como el chisme o la crítica. Muchos excluyen de la categoría “maltrato” aquello que no es un golpe físico, sin embargo, la palabra puede producir marcas imborrables, es una agresión indirecta muy sutil, pero sigue siendo agresión. Así que, aunque nos parezca normal y se nos haya vuelto una costumbre, debemos hacer mayor conciencia que criticar o descalificar a otras mujeres nos debilita a todas, incluso a nosotras mismas, pues no existe una individualidad si no una colectividad en la defensa de nuestros derechos.

Podrían pensar un segundo lo maravilloso que sería que todas fuéramos entendiendo que es tiempo de romper con todas esas creencias que nos han afectado de generación en generación, e ir comprendiendo que es primordial ser más objetivas desde adentro y no desde afuera, romper con estereotipos que nos encajonan en conductas de aprobación o desaprobación de acorde principalmente a dos roles que parecería nacimos marcados con ellos: la buena esposas y la excelente madre, y te has dado cuenta que pobre de aquellas que no lo cumplan de acuerdo a lo establecido por una sociedad donde curiosamente la valoración de estos roles no es precisamente a la satisfacción de la mujer, sino a la satisfacción de un hombre.

Seguramente sabes que el sexo femenino tiene grandes cualidades que debemos seguir desarrollando hacía una evolución de la con- ciencia de todo lo hermoso que implica ser mujer , y hablando de cualidades, te has dado cuenta lo tremendamente observadoras que somos y como detectamos inmediatamente cuando una mujer se comporta de manera diferente, lo lamentable es como percibimos esa diferencia, por lo general lo que observamos de esa otra mujer lo vemos como amenazante, pues las mujeres que no se apega a lo convencional generalmente sobresalen, y esto puede generar que las otras mujeres a su alrededor puedan llegar a sentirse menos valiosas que ellas e incluso desplazadas.

The Royal Society of Medicine, realizó un estudio acerca de esta competitividad, determinando que podría decirse que tiene sus inicios en aspectos de supervivencia referente al patriarcado es decir a “la lucha por el mejor hombre y los recursos que puede proporcionar”. A estas alturas tal vez esto te suene cavernícola, pero desafortunadamente es algo que aun esta latente en esta época, aunque hayan surgido a través de los años tintes evolutivos que pre eren invalidar este hecho tan embarazoso de pelear por un hombre. Lo terrible de esto es que ” cuando la competencia aumenta en intensidad, por lo general implica el uso de agresión indirecta, como ataques de reputación, estigmatización y exclusión” Cayendo en detener un proceso evolutivo y propician- do que surja el síndrome de la cubeta de cangrejos. Ese donde si una se atreve a salir, las demás la jalan para evitar que salga.

Que nos protegiéramos y ayudáramos a salir de la cubeta, ¡Qué maravilla! Pues dejaríamos de ser un suculento manjar para cualquier tipo de machismo.

Y esto nos estaría permitiendo quitarle importancia a temas como la envidia, pues transformaríamos ese sentimiento a un acto de impulso para desarrollar mayores potenciales a favor de nosotras mismas.

¡Tu puedes hacer el cambio! Es fácil saber a que cubeta quieres pertenecer, solo basta con que seas honestas y te observes. Te puedes ver entre las que dicen “Ve como descuida su hogar y sus hijos”, “Esa no trabaja, es una mantenida”, “Ve a saber a quién se habrá tirado para llegar tan lejos”, “Mira nada más que forma de vestirse”, “Lo que le paso se lo merecía por bruta ” “No la invites desde que se separó, esta descarrilada no vaya a meterse con nuestros maridos” …………… Seguro que todas lo hemos hecho alguna vez, el negarlo sería una total hipocresía, pero lo importante aquí es cambiar el chip, empezando por detectar y tratar de modificar nuestras reacciones automáticas que dañar a otra y aceptar que dañarla podría traernos un beneficio momentáneo, pero a la larga ese mismo daño podría llegar a ti.

Unidas cobraremos mayor fuerza que separadas. El cambio empieza HOY y estoy segura que después de leer esto estarás completamente abierta a realizarlo y a correr la voz para el cambio.

Me despido con esta extraordinaria frase dejando un verdadero regalo que estoy segura perdurara en sus mentes ” No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar”
Angela Davis.